Las radiaciones artificiales son aquellas radiaciones electromagnéticas generadas por actividades humanas, principalmente a través de la tecnología y la electricidad.
La geobiología estudia la relación entre el entorno y la salud humana, incluyendo la influencia de las radiaciones artificiales. Hoy en día, estamos rodeados de dispositivos electrónicos y campos electromagnéticos que pueden alterar nuestro bienestar.
Campo eléctrico alterno
El campo eléctrico alterno se genera por el paso de corriente eléctrica a través de cables y otros dispositivos eléctricos. Este tipo de radiación está presente en cualquier instalación eléctrica de una vivienda o edificio, especialmente cerca de cables y aparatos conectados a la red eléctrica. El campo eléctrico alterno tiene efectos biológicos al afectar el funcionamiento del cuerpo humano, generando:
Alteraciones en el sistema nervioso: Puede causar dolores de cabeza, fatiga y problemas para dormir.
Alteraciones en la función celular: Puede interferir con la comunicación celular y el equilibrio hormonal.
La exposición prolongada a estos campos puede ser perjudicial, especialmente si se está cerca de cables eléctricos o dispositivos conectados durante períodos largos. La geobiología estudia cómo reducir la exposición a estos campos mediante medidas prácticas.
El campo electromagnético es generado por dispositivos como teléfonos móviles, routers Wi-Fi, antenas de telefonía móvil y electrodomésticos. Esta radiación tiene la capacidad de atravesar paredes y estructuras, por lo que su presencia puede ser más difícil de controlar. A diferencia del campo eléctrico alterno, el campo electromagnético no solo afecta la salud en términos de calor, sino que también tiene implicaciones a largo plazo sobre el cuerpo humano.
Algunos de los efectos más comunes del campo electromagnético incluyen:
Interferencia con el sistema nervioso: Aumento del estrés, insomnio y cambios en el ritmo cardíaco.
Daños celulares: Posible daño en el ADN a largo plazo, lo que podría aumentar el riesgo de enfermedades graves.
La geobiología se encarga de evaluar la exposición a estos campos y propone soluciones para mitigar los efectos negativos sobre la salud.
Fuentes comunes de contaminación electromagnética incluyen:
Telefonía móvil: Las radiaciones generadas por los teléfonos móviles, especialmente durante las llamadas o cuando se está buscando señal, son una fuente significativa de contaminación electromagnética.
Wi-Fi: Las redes inalámbricas, presentes en hogares, oficinas y otros espacios, emiten ondas electromagnéticas que, aunque sean de baja intensidad, están presentes en casi todos los ambientes urbanos.
Antenas de telefonía móvil: Las antenas que emiten señales para la cobertura de redes móviles (2G, 3G, 4G, 5G) también contribuyen a la contaminación electromagnética, especialmente si se encuentran cerca de áreas residenciales o lugares de trabajo.
Electrodomésticos: Aparatos como microondas, televisores, ordenadores y electrodomésticos en general emiten campos electromagnéticos. Aunque su intensidad es más baja que la de otras fuentes, su uso continuo contribuye a la contaminación.
Líneas de alta tensión: Las líneas eléctricas de alta tensión también producen campos electromagnéticos, que pueden afectar a las personas que viven o trabajan cerca de ellas.
Las radiaciones artificiales tienen valor: se miden en voltios por metro, nanoteslas y microvatios por metro cuadrado, y se comparan con la norma SBM-2024. Una medición te dice qué hay, de dónde viene y qué hacer.
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