Con este proyecto de ciencias, las estudiantes querían comprobar si la radiación de los teléfonos móviles tenía efectos sobre las plantas. Por ello instalaron seis bandejas llenas de Lepidium Sativum (un tipo de berros de jardín) en una habitación sin radiaciones, y seis bandejas más con las mismas semillas en otra habitación junto a dos routers de WiFi que, según el cálculo de las chicas, emitían el mismo tipo de radiación que un teléfono móvil normal.
Durante 12 días las chicas observaron, midieron, pesaron y fotografiaron los resultados y la conclusión del experimento fue muy evidente: las semillas situadas cerca de los routers no habían crecido, a diferencia de las situadas en la habitación libre de radiaciones, que sí habían prosperado.
El descubrimiento no es nuevo, se hizo público el año pasado y ahora la ha difundido la revista de GEA, la Asociación de Estudios Geobiólogos. Hasta ahora, el experimento de las jóvenes estudiantes no ha sido rebatido por ninguna organización científica. Al contrario, gracias a este experimento las chicas ganaron varios reconocimientos en su país y lograron despertar el interés de científicos de todo el mundo.
Fuente: True Activist
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